Por: Pablo J. Gutiérrez F. III, financista especializado en gestión de riesgos y seguros.
Pedro, nuestro querido panameño de a pie, se encontraba en el banco realizando una gestión relacionada a un préstamo personal que quería obtener. Mientras los papeles iban y venían, escuchaba unas palabras técnicas y rimbombantes sobre la necesidad de tener un historial crediticio, de lo cual solamente le quedó claro de que no iba a poder acceder al préstamo. Al salir del cubículo, vio en la TV de la sucursal el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (IA) de Panamá. Le pareció algo a lo que no vale la pena dedicarle mucho tiempo; ya bastante tiene en su plato con todos sus problemas, en particular los financieros, con todos los prestamistas informales que tiene detrás de él. Estos temas de tecnología y de computadoras que lo pueden reemplazar en su trabajo le causan aún más estrés. Sin embargo, cuando consideramos lo que esta revolución de la IA puede traer a nivel de finanzas personales cuando lo conjugamos con las fintechs y las empresas de servicios financieros, nos damos cuenta de lo equivocado que está el amigo Pedro.
Con el lanzamiento por parte del gobierno de la Estrategia, empezamos a ver hacia donde parecen soplar los vientos de cambio, y que el objetivo es utilizar la IA para “consolidar a Panamá como líder regional en FinTech a través de innovación segura.”[1] Esto, sumado al hecho de que en el Plan Estratégico de Gobierno 2025-2029 del gobierno se menciona el uso de las fintechs[2] para robustecer el ecosistema financiero y aumentar la inclusión financiera, nos hace ver que estas empresas tendrán todo a su disposición en nuestro país para desarrollarse y ayudar a traer prosperidad al panameño de a pie. Y si bien en nuestro país ya se han contabilizado 100 fintechs[3], todo parece indicar que en el corto plazo veremos cada vez más.
Consideremos, entonces, la realidad que se vive en nuestro país en términos de finanzas personales. Según el Global Findex 2025 del Banco Mundial, con datos recogidos en 2024, el 64.1% de los adultos panameños tiene una cuenta, un salto considerable frente al 45% que registrábamos en
2021. Sin embargo, hay una diferencia de 31 puntos porcentuales en tenencia de cuentas entre los panameños de altos ingresos y los de bajos ingresos. Y, en lo que respecta a préstamos, solo el 16% de los panameños encuestados tomó prestado de una institución financiera formal; en otras palabras, al panameño aún le cuesta mucho tomar prestado de manera formal.
Aquí es donde empiezan las oportunidades que trae consigo la IA para las fintechs y las empresas de servicios financieros. Según la misma Estrategia Nacional, por un lado se va a promover el uso de la IA para analizar lo que se conoce como datos alternativos (básicamente, ver el comportamiento de pago de los servicios públicos, datos de telefonía, entre otros) para obtener calificaciones crediticias de la población no bancarizada. Esto va directo al punto de la inclusión financiera, la cual no solo es abrir una cuenta de depósito, sino brindar crédito de manera oportuna, ágil, y prudente a las personas. Se hace más fácil con esto el permitir que trabajadores informales – que representan casi la mitad de la fuerza laboral – o MiPEs no formalizadas, accedan a crédito.
A lo anterior, podemos sumarle las oportunidades laborales y de emprendimiento que puede traer consigo la creación de nuevas fintechs a través de lo que llaman el Venture Studio, y el impulso que se prevé conseguirán las empresas de servicios financieros con “sistemas bancarios de próxima generación”, los cuales deben fomentar innovación, la reducción de costos, y la mitigación de riesgos. Aquí puedo añadir una anécdota personal, y es que el uso de herramientas de IA ha ayudado en la fintech en la cual trabajo, entre otras cosas, a no solo conseguir eficiencias operativas al automatizar efectivamente tareas rutinarias, al hacer el trabajo de manera más rápida, y a desarrollar sistemas propios que permiten mejor control de la operación, sino también al desarrollo de nuevos servicios de manera más ágil y ordenada. En otras palabras, ya estamos viviendo en carne propia lo que se puede hacer con la IA en sus etapas e iteraciones iniciales, y los resultados han sido bastante prometedores. Todo esto, a la larga, debe redundar en mejores productos y servicios, a precios adecuados y de fácil acceso y uso para el panameño de a pie.
Ahora bien, no todo es celebración de viernes de Carnaval en lo que respecta a lo antes mencionado. No pretendo entrar a detalle de todos los riesgos y desafíos que trae consigo la IA, pero no está de más decir que, por ejemplo, hay aún mucho trabajo por hacer en lo que respecta a educación. En la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) 2018 de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) mencioné que había un riesgo emergente al cual debíamos prestarle atención, y es que los teléfonos inteligentes se vuelvan más inteligentes que los mismos usuarios. Hoy, este riesgo no solo parece haberse materializado – en especial considerando que la media de escolaridad en Panamá es de 10.8 años[4] – sino que se ha exponenciado por la IA. Esto representa un enorme desafío para nuestro país, ya que el impacto lo tenemos tanto a nivel de los empleados de las empresas de servicios financieros y fintechs, quienes potencialmente no sabrán como utilizar la IA ni discernir si lo que le arroja la misma es confiable o no, como también de los propios clientes de dichas empresas, quienes no sabrán adoptar de manera efectiva las aplicaciones, plataformas, y agentes que se lanzarán con el paso del tiempo. Aquí el problema pasa tanto por el hecho de que una persona, en promedio, no termina la secundaria, sino que también, basándonos en los pésimos resultados históricos que ha obtenido la educación panameña, la persona tampoco es que necesariamente cuente con alta comprensión de lectura, buenas habilidades en matemática, y mucho menos con una gran capacidad de pensamiento crítico.
Si bien la Estrategia Nacional tiene entre sus principios fundamentales colocar al humano en el centro de esta, priorizando la educación y la actualización de habilidades para que la IA nos potencie, puede que esto aún no sea suficiente. Para empezar, como ya vimos no hay una buena base de la cual partir. Y, por otro lado, la velocidad con la cual va mejorando y cambiando la tecnología puede que haga que la Estrategia se quede corta u obsoleta. La predicción que brindó Yuval Noah Harari en su libro “Homo Deus”, sobre el “useless class”[5] que traerá consigo la IA es un riesgo que no podemos descartar se materialice en un número importante de nuestra población, lo que traería consigo otra serie de problemas y exponenciando las dificultades financieras que ya conocemos muy bien.
Aunado a lo anterior, la creciente ola de ataques cibernéticos también levanta muchas interrogantes sobre la capacidad que tiene tanto el sector público como el privado, de poder hacerle frente a todo lo que trae consigo la IA, y del resguardo de nuestra información financiera. Es un tema de confianza, como también lo es el uso que le dará el gobierno a esta tecnología, y que la misma se utilizará para reforzar nuestra institucionalidad, estado de derecho, y seguridad jurídica, en lugar de volvernos algo similar a lo que existe en el libro “1984” o a prohibirnos el acceso a herramientas financieras o desbancarizarnos por hablar en contra de alguna administración gubernamental.
Con todo esto, no quiero que Pedro se lleve que ahora tiene que volverse experto en IA o en Fintech. Pero si quiero recomendarle, tanto a Pedro como a todo líder de empresa que lee estas líneas, que esté encima de este cambio que se está dando, que nos eduquemos lo más posible en cuanto a como mejor adoptar la IA, tanto a nivel de su implementación operativa como a nivel de su uso ético, y procurar ser participe activo de este nuevo presente – y futuro – que estamos construyendo. Nuestras empresas y bolsillos, en particular el bolsillo del panameño de a pie, tienen mucho que ganar de ello.
[1] Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial de Panamá, Pilar VI, 8.2 “Servicios financiero y Fintech”, página 31.
[2] “Plan Estratégico de Gobierno 2025-2029”, páginas 35, 72, y 75.
[3] “Panamá alcanza las 100 Fintech operando en el país, según la Cámara Fintech”, https://panamabankingnews.com/fintech/panama-alcanza-las-100-fintech-operando-en-el-pais-segun-la-camara-fintech/
[4] Cifra brindada por el BID durante el Foro Económico de APEDE, realizado el 25 de marzo de 2026.
[5] “Homo Deus – A Brief History of Tomorrow”, Capítulo 9 – “The Great Decoupling”, páginas 322-332.
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