Imaginemos a un vendedor de comida en una esquina de la ciudad que solo acepta efectivo. Sin cuenta bancaria activa ni movimientos registrados, es prácticamente invisible para el sistema financiero. Ahora imaginemos que ese mismo negocio empieza a cobrar por QR o transferencia. Un teléfono celular puede ser la puerta de entrada al sistema financiero para personas que antes no tenían acceso a él. El historial de movimientos digitales —pagos, transferencias, cobros— funciona como una nueva fuente de información financiera: alguien que antes no calificaba como sujeto de crédito podría usar su actividad digital como un elemento adicional para demostrar su capacidad de pago.

Inclusión: amplía las posibilidades de acceder a crédito

Para un negocio como el de nuestro vendedor hipotético, ese acceso representaría algo más que comodidad: cada transacción digital construye un historial que antes no existía, y aporta información que eventualmente respalde el acceso a crédito.

Seguridad: menos efectivo, más trazabilidad

La reducción del efectivo en circulación disminuye la exposición a robos y facilita la detección de operaciones sospechosas gracias a la trazabilidad de los medios digitales: cada transacción deja un rastro verificable que el efectivo, por definición, no deja. Esa percepción de seguridad se refleja en las encuestas — el 87% de los panameños consultados por Mastercard en su estudio «Estado de la Digitalización e Inclusión Financiera» (2026) confía en que los pagos digitales protegen su dinero y sus datos.

Productividad: menos filas, más eficiencia

Los pagos digitales reducen los tiempos de espera, permiten cobros inmediatos y disminuyen los costos operativos del manejo físico de dinero. Para los pequeños negocios en particular, aceptar pagos por QR o transferencia no solo amplía su base de clientes: también simplifica su contabilidad, apoyado por la creciente oferta de herramientas digitales de gestión dirigidas a emprendedores.

Formalización económica

Cerca del 47% de la población económicamente activa del país permanece en la informalidad, según datos del INEC. Historias como la de nuestro vendedor hipotético ilustran cómo la digitalización de pagos es una vía real para acercar a esa población a la economía formal.

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Por admin

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