- Un nuevo informe de McKinsey revela que el 57% de las horas laborales de la región podrían automatizarse con tecnologías existentes.
- Panamá forma parte del grupo de economías orientadas hacia los servicios, donde las soluciones basadas en IA tienen un inmenso potencial para transformar cómo se prestan dichos servicios.
Panamá, julio de 2026. La inteligencia artificial está cambiando la manera en que se realiza el trabajo en América Latina. Más que sustituir a las personas, la tecnología está redefiniendo cómo colaboran trabajadores, agentes inteligentes y robots para generar mayor productividad y crear nuevas formas de trabajo.
Así lo revela el más reciente informe del McKinsey Global Institute, Agents, robots, and us: How AI reshapes work and skills in Latin America, que estima que el 57% de las horas de trabajo actuales en la región podrían automatizarse utilizando tecnologías ya existentes. Sin embargo, el estudio enfatiza que este potencial técnico no representa una proyección de pérdida de empleos, sino una oportunidad para reorganizar tareas y aumentar la productividad.
El análisis abarca 15 economías latinoamericanas y concluye que la región podría generar alrededor de US$450 mil millones en valor económico anual hacia 2030, siempre que las organizaciones aceleren la adopción de estas tecnologías y rediseñen sus procesos de trabajo.
El caso de Panamá: un perfil distinto al promedio regional
Al analizar el panorama específico de los países, Panamá destaca por presentar características únicas que lo diferencian de sus vecinos. El informe de McKinsey detalla los siguientes hallazgos para el país:
- Impacto económico millonario: Se estima que la adopción de automatización e inteligencia artificial podría desbloquear US$ 4.200 millones en valor económico anual para Panamá hacia 2030.
- Menor potencial de automatización: Panamá registra un potencial técnico de automatización del 53% de las horas de trabajo, ligeramente por debajo del rango observado en la mayoría de las economías latinoamericanas (que oscila entre 55% y 59%).
- Enfoque humano y funciones híbridas: Este menor potencial de automatización se explica porque el país cuenta con una proporción relativamente mayor de empleos centrados en las personas y en funciones híbridas. La interacción humana, el juicio crítico y la adaptación continúan siendo componentes esenciales en su mercado laboral.
- Equilibrio entre lo físico y lo digital: El estudio ubica a Panamá dentro del grupo de economías con un equilibrio entre actividades físicas y no físicas (junto con Brasil, Colombia, México y República Dominicana). Su transformación dependerá tanto de agentes impulsados por IA como de tecnologías de automatización física.
- Economía de servicios: Panamá forma parte del grupo de economías fuertemente orientadas hacia los servicios. En este contexto, las soluciones basadas en IA (agentes inteligentes) tienen un inmenso potencial para transformar cómo se prestan dichos servicios, se toman decisiones y se mejora la eficiencia operativa.
La automatización no reemplazará la mayoría de las habilidades humanas a nivel regional
A nivel general, uno de los principales hallazgos del estudio es que el 66% de las habilidades actualmente demandadas por los empleadores se utilizan tanto en actividades automatizables como en aquellas que no lo son. Esto significa que seguirán siendo fundamentales, aunque su aplicación evolucionará.
Competencias como la resolución de problemas, el trabajo en equipo, la comunicación efectiva y la capacidad de tomar decisiones continuarán siendo esenciales.
Las personas dedicarán menos tiempo a tareas rutinarias y más a supervisar, interpretar y complementar el trabajo realizado por la IA.
Únicamente el 21% de las habilidades está principalmente asociado con actividades automatizables, mientras que el 13% corresponde a capacidades estrechamente vinculadas con la interacción humana, el liderazgo y el cuidado de personas.
América Latina acelera la adopción de habilidades en IA
Aunque la adopción tecnológica en la región podría avanzar a un ritmo menor que en Estados Unidos y Europa —debido a factores económicos y al mayor peso del trabajo físico—, los empleadores latinoamericanos ya están modificando los perfiles profesionales que buscan.
Entre finales de 2023 y finales de 2025, la demanda de habilidades relacionadas con inteligencia artificial aumentó más que cualquier otra categoría. En particular, la denominada AI fluency (la capacidad de utilizar, gestionar y crear con herramientas de inteligencia artificial) registró un crecimiento cercano a 11 veces en apenas dos años, aproximadamente el doble del ritmo observado en EE. UU. y Europa. Esta demanda ya se está extendiendo más allá del sector tecnológico, incorporándose en profesiones creativas, administrativas, comerciales y de servicios.
El mayor valor provendrá de rediseñar el trabajo
El informe concluye que el verdadero impacto de la inteligencia artificial no dependerá únicamente de comprar o instalar nuevas tecnologías, sino de la capacidad de las organizaciones para rediseñar sus procesos de trabajo alrededor de las fortalezas complementarias de las personas, los agentes inteligentes y los robots.
Los casos analizados muestran que las empresas que ya implementan estas soluciones en América Latina logran acelerar procesos, ampliar capacidades, mejorar la calidad de las decisiones y desarrollar funciones que antes eran imposibles de ejecutar únicamente con trabajo humano.
De cara a los próximos años, McKinsey señala que el principal desafío será fortalecer la alfabetización en IA de los trabajadores, rediseñar los flujos de trabajo e invertir en capacitación continua, garantizando que la región aproveche esta oportunidad de crecimiento.
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