Por: Gustavo Valderrama Economista, especialista en Gestión Integral de Riesgos Bancarios y Macroeconomía. Maestría en Economía y Finanzas -INCAE. Ex-Viceministro de Economía (2018 – 2019).

A primera vista parece una contradicción. Si Panamá está creciendo alrededor de su tasa potencial, esperaríamos que el crecimiento genere suficiente empleo y que el desempleo disminuya. Sin embargo, la relación entre crecimiento económico y empleo no siempre es automática.

Una primera explicación está en la composición del desempleo.

Existe un componente estructural: trabajadores cuyas capacidades, formación o experiencia no necesariamente coinciden con los perfiles que demandan los sectores que están creciendo. En este caso pueden coexistir vacantes y desempleo. El problema no es solamente falta de demanda laboral, sino un desajuste entre las competencias que ofrece el trabajador y las que requiere el mercado.

También existe un componente friccional, normalmente con menor peso, y associado a personas que están cambiando de empleo, entrando al mercado laboral o buscando una posición más acorde con sus capacidades y expectativas.

Y permanece un tercer componente cíclico o sectorial. La construcción es un buen ejemplo. Un trabajador puede estar perfectamente capacitado, pero si la actividad de su sector se encuentra muy por debajo de los niveles alcanzados durante los años de mayor inversión, simplemente existen menos puestos disponibles.

Pero existe otra explicación importante, no todo crecimiento económico genera la misma cantidad de empleo.

Panamá puede crecer impulsado por logística, Canal, puertos, servicios financieros, telecomunicaciones y otras actividades de elevada productividad. Estas actividades generan mucho valor agregado, pero no necesariamente absorben trabajadores en la misma proporción que construcción, comercio u otras actividades intensivas en mano de obra.

Además, si la fuerza laboral crece más rápidamente que la creación de puestos de trabajo, el PIB puede crecer y pueden crearse empleos y, aun así, el desempleo permanecer elevado.

Por eso quizá la discusión económica de Panamá debería evolucionar de una pregunta tradicional:

¿Cuánto está creciendo el país? hacia otras dos:

¿Qué sectores están generando ese crecimiento y cuánto empleo productivo y formal están creando?

El desafío no consiste únicamente en crecer al 4%, 5% o 6%. Consiste en transformar ese crecimiento en productividad, capacitación, formalización y oportunidades laborales compatibles con las necesidades de la economía moderna.

Porque una economía puede crecer cerca de su PIB potencial y, al mismo tiempo, mantener un problema estructural de empleo.

GV – Análisis y Perspectiva

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