El banco de inversión publicó hoy un reporte en el que evalúa la posición crediticia soberana del país, reconoce avances en consolidación fiscal y proyecta la reapertura de Cobre Panamá para el segundo semestre de 2027.

J.P. Morgan publicó hoy un reporte de investigación soberana en el que concluye que Moody’s probablemente retendrá la calificación Baa3 de Panamá —el umbral mínimo del grado de inversión— cuando la agencia emita su decisión antes de que concluya el año.

El documento, titulado «Panama: Holding on IG» y elaborado por el equipo de investigación de mercados emergentes del banco, sostiene que los avances en consolidación fiscal del gobierno del presidente José Raúl Mulino, combinados con el sólido desempeño económico del país y el repunte de los ingresos del Canal de Panamá, no dan a Moody’s argumentos suficientes para actuar sobre la perspectiva negativa que asignó al país en noviembre de 2024.

Fitch Ratings es actualmente la única de las tres grandes agencias calificadoras que ubica a Panamá por debajo del grado de inversión, tras haberlo rebajado a BB+ en marzo de 2024 citando el cierre de la mina Cobre Panamá y desafíos de gobernanza fiscal. S&P Global mantiene al país en BBB-.

Consolidación fiscal: ingresos al alza, capex a la baja

El reporte destaca que los resultados fiscales acumulados a abril de 2026 muestran que Panamá va encaminado a cumplir su meta de déficit de 3,5% del PIB para este año. Los ingresos del Sector Público No Financiero crecieron 13,2% con respecto al mismo período del año anterior, impulsados principalmente por una mejora en la recaudación del gobierno central y por el desempeño de la Caja de Seguro Social (CSS) tras su reestructuración.

Los gastos de capital, en tanto, se redujeron 15,9% interanual, mientras que el gasto corriente registró un incremento moderado de 4,5% interanual.

J.P. Morgan señala que, si bien la dependencia en recortes de inversión ha sido una crítica recurrente de las agencias calificadoras, el gobierno demostró en 2025 una capacidad real para reducir también el gasto corriente —un avance que las agencias habían señalado como pendiente.

El banco advierte, no obstante, que la economía dolarizada de Panamá impone restricciones de política que hacen indispensable la disciplina fiscal: sin un banco central propio, un deterioro en la confianza de los mercados se traduce directamente en mayores costos de financiamiento externo.

El Canal como ancla fiscal de corto plazo

Los ingresos canaleros subieron 10% interanual en abril, lo que el banco estima equivale a unos $400 millones de ingresos adicionales anualizados. Este incremento obedece, según el reporte, a la reorientación de flujos comerciales globales provocada por las disrupciones en el Medio Oriente, que aumentaron los volúmenes de tránsito y los peajes.

J.P. Morgan señala que esa cifra es suficiente para compensar con holgura el programa de subsidios al combustible del gobierno, estimado en $100 millones (0,1% del PIB). Sin embargo, advierte que las condiciones de El Niño representan un riesgo conocido para los volúmenes de tránsito, y que una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz podría reequilibrar parte de esos flujos.

Cobre Panamá: reapertura proyectada para el segundo semestre de 2027

El reporte identifica la reapertura de la mina Cobre Panamá como el principal factor de alza para las perspectivas fiscales y de crecimiento del país. J.P. Morgan establece como su caso base que la operación retome actividades en el segundo semestre de 2027, lo que en plena capacidad representaría un impulso de aproximadamente 4% del PIB en ingresos fiscales y un empuje significativo al crecimiento económico.

La economía panameña creció 4,3% en 2025 y avanza a un ritmo de 4% acumulado en 2026, según los datos citados en el reporte. J.P. Morgan califica este perfil de crecimiento como el principal ancla fiscal del país, por encima incluso de los ajustes en el gasto.

Comparación con pares regionales

El banco incluye una tabla comparativa de indicadores macroeconómicos entre Panamá y sus pares calificados en el rango BBB y BB, que incluye a Uruguay, Paraguay, Guatemala, Costa Rica, Colombia y República Dominicana.

Panamá muestra fortalezas relativas en PIB per cápita ($19.800, comparable al de Costa Rica), inflación (0,7% interanual, la más baja de la muestra) y crecimiento. Sus puntos débiles son la tasa de desempleo (10,1%, la segunda más alta del grupo), la carga de intereses sobre ingresos (16,4%) y el nivel de deuda pública (57,4% del PIB).

El reporte resalta el caso de Colombia como referencia clave para el análisis de Moody’s: la agencia mantiene a ese país en Baa3 con perspectiva estable pese a que sus métricas son más débiles que las de la mayoría de sus pares BB y BBB-. Esa tolerancia, argumenta J.P. Morgan, sugiere que Moody’s tiene margen para mantener a Panamá en su calificación actual.

Posición de mercado: neutral, con apuestas en la curva

En materia de recomendaciones de inversión, J.P. Morgan mantiene una postura de Marketweight (neutral) sobre la deuda soberana panameña, señalando que el mercado ya ha descontado en gran medida la reducción del riesgo de caída al grado especulativo desde la rebaja de Fitch en 2024.

El banco mantiene una operación de base existente que consiste en vender protección crediticia (CDS) a 10 años sobre Panamá y simultáneamente vender el bono PANAMA 6,7% con vencimiento en 2036, ante la expectativa de que el diferencial entre ambos instrumentos continúe normalizándose.

Adicionalmente, el reporte introduce una nueva operación de valor relativo en la curva soberana panameña: comprar el bono PANAMA 3,36% con vencimiento en 2031 y vender el PANAMA 3,16% con vencimiento en 2030, iniciando con un diferencial de 45 puntos básicos y apuntando a 15 puntos básicos. J.P. Morgan justifica la operación señalando que el bono 2031 cotiza significativamente más barato que otros instrumentos de duración similar en la curva, mientras que el 2030 cotiza relativamente caro.

Condiciones para un eventual recorte

El reporte precisa que el umbral que Moody’s ha establecido para una eventual rebaja está vinculado a la ausencia de medidas de política efectivas que eviten un mayor deterioro fiscal o conduzcan a un aumento más rápido de la deuda más allá de su escenario base. J.P. Morgan concluye que ese umbral no ha sido alcanzado dado el progreso de consolidación registrado en 2025 y la trayectoria observada en los primeros meses de 2026.

El banco señaló que Moody’s, en su revisión del 3 de junio, proyectó que la deuda se estabilizará cerca de los niveles actuales (66% del PIB) y que el déficit del año completo se ubicará en torno al objetivo de 3,5%, en línea con las proyecciones propias de J.P. Morgan.

Fuente: J.P. Morgan Securities LLC reporte de investigación «Panama: Holding on IG».

Este articulo no constituyen recomendaciones de inversión por parte de Panamá Banking News.

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