Recientemente conversaba con algunos conocidos sobre la situación en nuestro Panamá. Durante la conversa, se mencionó el reciente Informe de Prosperidad IMD para América Latina y el Caribe, donde Panamá puntuó bastante bien, obteniendo una calificación de A2 (las calificaciones van de A1 a D2, de mejor a peor). Sin embargo, salió a relucir nuevamente el espectro de la desigualdad, en el cual obtuvimos una baja calificación. Para algunas personas, la manera más efectiva de combatir esta desigualdad es mediante la redistribución de la riqueza, utilizando los impuestos. En particular, el que más suena en este tipo de discurso es el impuesto sobre la renta, y como este se le debe incrementar a los “ricos” o a la “clase alta” del país. Por lo que entonces, la pregunta que deberíamos hacernos es, en Panamá, ¿quiénes son los que más pagan impuestos sobre la renta?

La respuesta, como casi todo en finanzas, no es tan sencilla como parece. Y, como veremos, tampoco es lo que la mayoría cree.

Empecemos por lo básico. El impuesto sobre la renta (ISR) es lo que el Estado le cobra a cada persona sobre lo que gana en el año. En Panamá, las personas naturales pagan según tres tramos:

Si ganas hasta B/.11,000 anuales, no pagas nada.

De B/.11,001 a B/.50,000, pagas el 15% sobre lo que exceda de los once mil.

Y si ganas más de B/.50,000 al año, pagas el 25% sobre ese excedente, más B/.5,850.

Suena técnico, pero para nuestro querido amigo Pedro, el panameño de a pie, se traduce en algo concreto, ¿cuánto de su quincena se va en impuestos?

La respuesta depende de cuánto gana, como ya vimos. Y aquí es donde los números empiezan a contar una historia que muchos no esperan.

Según el Cuadro 25 de la Encuesta de Mercado Laboral del INEC (septiembre 2025), la mediana salarial en Panamá es de B/.755.8 al mes. Y reitero, mediana, no promedio. Esto significa que la mitad de los empleados gana menos de eso y la otra mitad gana más. Con décimo tercer mes incluido, eso equivale a unos B/.9,825 al año. En otras palabras, el trabajador típico panameño no llega ni al umbral donde empieza a pagar ISR.

Y no es solo él. El 74.4% de los empleados gana menos de B/.1,000 al mes. El tramo salarial más grande del país, con un 30.6% de los trabajadores, es el de B/.600 a B/.799 mensuales: unas 370,400 personas que no pagan un centavo de ISR. Es como si en un edificio de diez pisos, los primeros siete estuvieran exentos de pagar el mantenimiento, y los tres de arriba cubrieran la cuenta de todos.

¿Y quién sostiene dicho edificio? Si dividimos a los empleados en tres clases según la mediana, la clase baja (menos de B/.567/mes, ~24.5%) y la mayoría de la clase media (B/.567–B/.1,512/mes, ~60.6%) pagan poco o nada. Queda la antes mencionada clase alta, que es cerca del 14.9% de los empleados, unas ~180,000 personas. Esa franja paga más del 80% de todo el ISR que se recauda en planillas. La DGI reportó B/.1,470.5 millones recaudados en 2025, un salto del 43% respecto al 2024, siendo el impuesto directo de mayor contribución a las arcas del estado. De esa cifra, la clase alta aportó entre B/.1,175 y B/.1,250 millones. La clase baja: cero.*

Para ponerlo aún más en perspectiva, un ejecutivo que gana B/.7,000 al mes paga unos B/.16,100 al año de ISR, con una tasa efectiva del 17.7%. Un empleado de rango medio con B/.1,500 al mes paga B/.1,275, al 6.5%. El trabajador con B/.500, paga cero. El ejecutivo paga 12.6 veces más que el empleado formal. El sistema es bastante progresivo en su diseño, no hay duda.

Y bueno, ¿qué significa realmente todo esto para Pedro?

Lo primero es que la narrativa de que «los ricos no pagan» no cuadra con los datos. La clase alta, con el 15% de los empleados, aporta cerca de cinco de cada seis balboas recaudados por ISR de planilla.

Lo segundo es que la verdadera pregunta no es si pagan mucho o poco, sino por qué la base es tan pequeña. Informalidad masiva y un umbral exento alto dejan a más de la mitad fuera del sistema.

Y lo tercero es que la solución no es cobrarle más a los que ya pagan. Si no atacamos la informalidad y no creamos condiciones para que más panameños entren al sistema formal, seguiremos dependiendo de una base tributaria frágil y con una prosperidad estancada.

Pedro no necesita volverse experto en tributación para entender que la desigualdad – y lo que realmente importa, la pobreza – no se combate con reformas tributarias que parecen traídas de la época de la Guerra Fría. Pero sí necesita tener claro que la discusión pública debería enfocarse menos en quién paga de más y más en cómo logramos que más personas ganen lo suficiente para vivir mejor. Porque un país con verdadera prosperidad no se construye cobrando más, se construye generando más y mejores oportunidades productivas reales. Y de eso, al panameño de a pie, le urge bastante.

Fuentes: INEC, EML sept. 2025, Cuadro 25 (pub. 4 marzo 2026); DGI, Comunicado 2 marzo 2026 — recaudación ISR planillas 2025; DGI, Tarifas ISR personas naturales (Art. 700 Código Fiscal); OCDE, Revenue Statistics LAC 2025; MEF, Pobreza y distribución del ingreso 2022–2023.

*Nota: Vale la pena señalar que la EML es a septiembre del 2025, por lo que, para un análisis aún más preciso, tocaría esperar a que se publique la data de salarios al cierre de dicho año. No obstante, consideramos que no debe distar mucho de lo que arroja el breve análisis que se presenta en este escrito.

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