Un análisis de McKinsey & Company destaca oportunidades en cadenas de suministro, minerales críticos y atracción de inversión en la región

Ciudad de Panamá, abril de 2026. América Latina enfrenta una paradoja en el nuevo mapa económico global: aunque su participación en las llamadas “arenas” de alto crecimiento —como inteligencia artificial, electrificación, biotecnología y manufactura avanzada— sigue siendo limitada, su potencial para beneficiarse de estas industrias es significativo. Así lo revela un reciente análisis del McKinsey Global Institute.

Estas “arenas”, que han liderado el crecimiento en capitalización de mercado, ingresos e inversión a nivel global entre 2022 y 2025, están hoy dominadas por Estados Unidos y China, que concentran cerca del 90% de su valor. En contraste, América Latina representa apenas alrededor del 1% de los ingresos globales en estos sectores.

Sin embargo, el informe subraya que la oportunidad para la región no necesariamente pasa por liderar estas industrias, sino por integrarse estratégicamente a sus cadenas de valor, atraer inversión extranjera directa y acelerar la adopción tecnológica en sectores productivos.

Recursos clave para la transición energética y digital

Uno de los principales activos de América Latina es su riqueza en minerales críticos. La región concentra cerca del 70% de las reservas globales de litio y alrededor del 33% del cobre, insumos fundamentales para industrias como vehículos eléctricos, baterías, semiconductores y centros de datos.

Este posicionamiento la convierte en un actor relevante en la transición energética y en el desarrollo de tecnologías digitales, con potencial para capturar mayor valor en las cadenas globales.

Más inversión en un mundo multipolar

El estudio también destaca que, en un contexto de creciente fragmentación geopolítica, América Latina mantiene una posición relativamente estable y neutral, lo que favorece la llegada de inversión extranjera. Entre 2018 y 2025, los anuncios de inversión en la región crecieron de 379 mil millones a 541 mil millones de dólares.

Este entorno abre oportunidades para que los países latinoamericanos fortalezcan sectores como manufactura avanzada, servicios digitales e infraestructura tecnológica.

Transformación productiva y social

Más allá de la tecnología, las nuevas arenas tendrán efectos en sectores tradicionales como la minería, la agricultura y la manufactura, impulsando mejoras en productividad. Asimismo, podrían transformar la vida cotidiana de las personas mediante avances en salud, digitalización y movilidad.

Una oportunidad también para economías de servicios

Aunque el informe no analiza países específicos, sus conclusiones son relevantes para economías de servicios y plataformas logísticas en la región, que pueden beneficiarse de la reconfiguración de las cadenas globales, el crecimiento del comercio digital y la demanda por infraestructura y conectividad.

En este contexto, el desafío para América Latina será traducir estas tendencias en crecimiento sostenible, mediante políticas que impulsen la inversión, la innovación y la integración a los nuevos motores de la economía global.

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