Por: Gustavo Valderrama Economista, especialista en Gestión Integral de Riesgos Bancarios y Macroeconomía. Maestría en Economía y Finanzas -INCAE. Ex-Viceministro de Economía (2018 – 2019).
En la mayoría de los países, la Inversión Extranjera Directa (IED) se analiza como un motor de crecimiento, generación de empleo y transferencia de tecnología.
En Panamá, es algo más profundo, la IED es unpilar de estabilidad macrofinanciera. Y la razón tiene que ver con su estructura.
Panamá es una economía dolarizada, sin banco central, sin capacidad de emitir moneda y sin herramientas de política monetaria anticíclica.
1. No puede devaluar para corregir déficits externos.
2. No puede expandir base monetaria para absorber shocks.
3. No puede manipular la tasa de interés de referencia.
Por eso, el análisis debe partir de la balanza de pagos. La balanza de pagos recoge todas las transacciones económicas de Panamá con el resto del mundo y se divide en tres grandes cuentas.
>La cuenta corriente incluye el intercambio de bienes, servicios, rentas y transferencias. Aquí se encuentra la balanza comercial de bienes (exportaciones menos importaciones), la balanza de servicios (Canal, puertos, logística, turismo, servicios financieros), así como las rentas (intereses y dividendos) y transferencias.
Panamá siempre ha sido un importador neto. Eso genera un déficit en la balanza comercial de bienes, que suele compensarse parcialmente con el superávit en servicios.
>La cuenta de capital registra transferencias de capital y transacciones de activos no financieros no producidos, como concesiones o derechos. Su peso en es menor, pero forma parte del equilibrio general.
>La cuenta financiera registra los flujos que financian el sistema:
-Inversión extranjera directa.
-Inversión de cartera.
-Préstamos externos.
-Depósitos transfronterizos y otros activos financieros.
Aquí es donde la IED se convierte en variable estratégica. La ecuación macro es simple, pero determinante, si Panamá tiene un déficit en cuenta corriente, necesita que los flujos de la cuenta financiera, IED y otras fuentes de financiamiento externo sean al menos iguales a ese déficit. Es decir, que la entradas compensen las salidas neta de divisas.
Si esa condición no se cumple, el ajuste no ocurre vía tipo de cambio ni vía emisión monetaria. El ajuste ocurre vía liquidez y crédito. Se contrae el crédito, se reduce la liquidez bancaria y la economía se desacelera.
En una economía sin banco central, el mecanismo es más directo y menos flexible.
En Panamá la IED es más que inversión productiva. Es una fuente estructural de dólares que sostiene la liquidez del sistema financiero, la capacidad de intermediación bancaria y estabiliza la balanza de pagos. En términos prácticos, los flujos reales sustituyen parcialmente a la política monetaria.
Esto también implica riesgos. Una caída abrupta en la IED puede tensionar inmediatamente el modelo.
La conclusión es clara, Panamá necesita IED estable, diversificada y de largo plazo. No como política de corto plazo, sino como ancla estructural del sistema.
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